Quince años, cientos de historias y una convicción que permanece
Hay instituciones que pueden explicar su historia mediante fechas... la nuestra también puede contarse mediante oportunidades.
Todo comenzó en 2011, cuando la Fundación de Exalumnos Maristas del Cervantes se constituyó formalmente con un propósito claro: ayudar a que estudiantes comprometidos con su formación pudieran continuar sus estudios, incluso cuando las circunstancias económicas de sus familias se volvieran difíciles.
Lo que nació como una iniciativa solidaria fue convirtiéndose, con el paso de los años, en una comunidad capaz de movilizar voluntades y abrir caminos.
En 2015, la Fundación fue reconocida como donataria autorizada, dando un paso importante para fortalecer la transparencia y la confianza de quienes desean apoyar esta causa.
Desde entonces, el trabajo ha alcanzado a distintas instituciones educativas maristas y a cientos de estudiantes que encontraron en una beca la posibilidad de permanecer en sus colegios y continuar construyendo su futuro.
Una historia que también se puede contar en números
- 2011: Constitución formal de la Fundación como asociación civil.
- 2015: Reconocimiento como donataria autorizada.
- 8 instituciones educativas: Planteles maristas apoyados dentro y fuera de la Zona Metropolitana de Guadalajara.
- Más de 480 estudiantes becados: Cientos de trayectorias educativas que pudieron continuar.
- 15 años de labor. Una comunidad que ha demostrado que la solidaridad puede sostenerse en el tiempo.
Sin embargo, nuestra historia no termina en los números.
Lo más importante sucede cuando una familia comprende que no tendrá que interrumpir la educación de su hija o hijo. Cuando un estudiante descubre que hay personas que creen en su potencial. Cuando un exalumno confirma que su vínculo con la comunidad marista sigue teniendo sentido muchos años después.
Hoy, la Fundación también busca fortalecer una red de exalumnos que impulse la formación educativa, el desarrollo profesional, la colaboración y el bienestar de nuestra comunidad. Porque las grandes comunidades no solo recuerdan lo que vivieron juntas.
También deciden lo que pueden construir juntas hacia adelante.
