Queridos exalumnos, familias y amigos de la Comunidad Marista:
Espero que se encuentren bien, en su vida y misión, animados cada día por lo que hemos aprendido de San Marcelino Champagnat, fundador de los Maristas. Ser exalumnos de los Colegios Maristas, o alumnos actualmente, es una experiencia que nos da luz y nos anima a vivir mejor nuestra vida y nuestro servicio a los demás.
Personalmente, tuve la experiencia de haber sido alumno de primaria en el Cervantes Colonias y de secundaria y preparatoria en el Cervantes Costa Rica. A lo largo de esos años conocí mejor a los Hermanos Maristas y en varios momentos, a partir de actividades de solidaridad y de encuentros de oración, sentí la llamada para ser Hermano Marista. El Hno. Juan Velasco, que era profesor en la preparatoria, me acompañó en el proceso vocacional. Como Hermano Marista, se me ha pedido ser educador en varias etapas, también formador de jóvenes que sienten la llamada para ser Hermanos Maristas, y en años recientes, se me pidió el servicio de liderazgo marista, 8 años como Consejero general y 8 años como Superior general, viviendo en Roma. Ha sido una experiencia muy positiva para mí y he deseado dar animación y apoyo al Instituto Marista presente hoy en 78 países.
En la visita a muchos países del mundo Marista, en los 5 continentes, he tenido la satisfacción de confirmar el gran impacto en la vida que tiene la educación Marista. Hay muchos padres de familia que buscan tener sus hijos en las obras Maristas, aunque sabemos que hay lugares donde tienen muchas dificultades para el pago de colegiaturas, en especial en las zonas de mayor pobreza y de dificultades sociales.
Me da mucho gusto saber que existe en Guadalajara una Fundación que ayuda con becas en todas las instituciones de educación Maristas de Guadalajara y de manera especial en la Secundaria Champagnat y las Villas de Guadalupe, donde existe más dificultad. Gracias a cada uno de los exalumnos que ofrecen apoyo a las familias que lo necesitan para que sus hijos continúen su educación en los Colegios Maristas. Y nos alegra si hay más exalumnos que se integren en esta importante obra de apoyo.
San Marcelino Champagnat, cuando era un joven de 27 años, recién ordenado sacerdote, vio la necesidad de muchos jóvenes y el 2 de enero de 1817 fundó la Congregación de los Hermanos Maristas para educar a los jóvenes en la fe y en los estudios. Enseñó a seguir en nuestra vida el ejemplo y la entrega de la Virgen María, Madre de Jesús y Madre nuestra. Actualmente, los Hermanos y un gran número de educadores laicos, continuamos esa misión. Si, junto con ellos, los exalumnos maristas apoyan, deseamos que en el presente y en el futuro continúe vivo el sueño de San Marcelino Champagnat.
“Todo a Jesús por María, todo a María para Jesús.”
Con aprecio, Hno. Ernesto Sánchez Barba
